jueves 5 de mayo de 2011

VIVIR


La vida algunas veces se nos refleja en un espejo cónvexo, eso está bien, porque hasta el más grande de los problemas lo vemos pequeño, lo afrontamos, le buscamos solución y lo superamos. Lo difícil es cuando el capricho de la naturaleza hace que ese espejo se vuelva cóncavo y eso que nos preocupa se magnifique por mil. Creo que hoy, a ese chico que por alguna razón se hallaba en el metro, balanceándose y lloriqueando en la línea blanca del andén le ha pasado eso. No puedo dejar de pensar cómo a tan pronta edad, unos dieciséis o diecisiete años calculo, la vida puede ser tan hija de puta cómo para mostrársela tan aumentada a alguien que, aunque se afeite, todavía anda indefenso ante las dificultades. Lo malo, es que hoy, dos niños, mis hijos, han aprendido el valor de la vida, lo que puede ser la muerte, y todavía no logran comprender porqué ese chico se ha tirado a la vía en cuanto ha llegado el metro. Yo les tapé la cara y ellos chillaron y lloraban, yo también chillé, y la mujer que tenía al lado, y sus dos hijos chiquitines también, y quizás fue eso lo que hizo que el conductor del metro, desde hoy mi héroe, frenara a tiempo para salvar la vida a ese joven. Lo siguiente lo podéis imaginar, nervios, gente corriendo, trabajadores del metro saltando a la vía para subir al chaval en pleno ataque de desesperación, sin poderse mover, a peso, llorando... se me encogía el alma y eso que sólo he permanecido lo justo para explicarle al jefe de estación lo que había pasado, porque nosotros estábamos justo delante, y me llena de impotencia no haber visto al chico antes, de no haberle estirado de la manga... no lo he sabido ver. El metro finalmente ha entrado en la estación y nos hemos subido. Todavía nos temblaban las piernas. Artur no paraba de repetir que era el susto más grande de su vida, que creía que el metro lo mataba... y Guillem escondía su cabeza debajo de mi brazo. Hemos llegado a terapia y cuando ha salido Guille su terapeuta me ha dicho que estaba muy afectado, y que le tendría que intentar explicar muchas veces que había pasado porque no lo entendía. De camino, los dos, ya sin hablar del tema, se han negado a coger el metro... "vamos en autobús mami...", así que hemos cogido el autobús. Se han sentado en el mismo asiento, muy juntitos, y Artur apoyaba su cabeza en el hombro de su hermano con la mirada perdida.. Al rato, Guille, que miraba distraído por la ventana me ha dicho "mami, ya he contado, cien" "cien que vida?", "cien motos" y luego ha sentenciado, "no quiero ir nunca más en tren mamá".

Ahora, bajo el silencio que la noche me propone mi cabeza no hace más que pensar en el chico, en que esté con sus padres, en que lo abrazen, en que le intenten explicar que hay una solución para cada problema, que a veces no nos gusta, y que a veces eso significa hacer un sacrificio pero que este, nunca, nunca jamás, debe ser la vida.

Esta noche, mi cabeza está contigo mi querido desconocido, y espero que lo que sea que sucediera en tu vida, lo que sea que te desesperara, lo que sea que te duela remita y quieras volver a sentir, a disfrutar, a ir al cine, a reir, a cantar... a vivir...

5 comentarios:

  1. Nunca sabemos lo que pasa por la cabeza de las personas, pero es muy fuerte lo que cuentas, ánimos a tu amigo el desconocido también de mi parte, besos

    ResponderSuprimir
  2. Hostiaputa que fort, y que bien lo escribes, jodía
    A mi me pasa eso y me tiene que sedar a mí del susto

    PS: Gracias por el libro, wapisssma. Caerá la semana que viene

    ResponderSuprimir
  3. Es muy fuerte,un mal pensamiento para acabar con todo es un paso muy desesperado.
    Y todo es un misterio lo que les pasa por la mente.
    Recientemente,he tenido la desgracia de conocer dos casos, aquí en en mi pueblo,hace cerca de 2 meses un chaval de 17 años, cruzo las vías del tren con los cascos de música, cruzo sin mirar y sin oír....
    Empezaba a trabajar ese día y se fue para siempre,tuve la desgracia de coincidir en el cuartel de la guarda civil con los padres,(yo iba a poner una denuncia para sacarme el dni que lo perdí y así no pagaba multa) y oír esos gritos desgarradores,se me hacia un nudo,era completamente aterrador,se te encogían hasta los huesos, y eso es terrible.
    Luego hace como un mes o así un chico que iba a casarse si le pasó un mal pensamiento y se tiró a las vías del tren cuando pasaba, así que se mato.
    ¿que pasaría por su mente?
    ¿que desesperación ,no lo dejaría vivir?
    ¿o están enfermos y nadie lo detecta?
    Imaginaos a su novia,padres y hermanos desesperados, sin encontrar lógica explicación.
    Es muy fuerte.

    ResponderSuprimir
  4. Siento mucho vuestra experiencia y lo afectados que estáis... y desde luego siento más aún que una persona pase por un trance que le lleve a un acto de desesperación tal... Espero que familiares y amigos le ayuden y encuentre la forma de enfrentar el problema y volver a tener ganas de vivir. :( al menos este chico tendrá otra oportunidad de aprender a ver lo bueno de la vida...

    ResponderSuprimir
  5. muy fuerte, muy fuerte lo que han pasado. ¡como se lo podras explicar si uno no lo entiende? lo bueno ¡¡¡¡¡está vivo! todo un milagro, no????

    ResponderSuprimir