
Hay que ver la de cosas que puede decirnos un sofá de uno mismo. La verdad es que no he llegado a esa conclusión yo sola, todo ha sido gracias a Albert Espinosa (que grande eres!!) y a su último libro, "Si tu me dices ven lo dejo todo, pero dime ven". No os voy a desvelar de que se trata, pero en él Albert nos explica las cosas que suelen decir de nosotros, sobre todo de un niño, la mesita de noche. Y "oyetú"!! he corrido cómo una posesa a ver la de mis enanos y, sorpresa!! que razón tienes Albert!! todas las cosas importantes, esas que más quieren, detalles pequeños de grandes momentos vividos, las cosas más preciadas (vale, la copa de Artur no cabe, está en otra estantería, pero la mira cada día antes de ir a dormir, ya se, algo narcisista... aissss), todas allí, concentradas en treinta centímetros cuadrados... Las he saboreado todas, la importancia que les dan y cómo en las cajitas o cajones pequeños tienen aquello secreto que no he querido mirar (respeto su privacidad, si me lo ensañan bien, si no, pues ajo... aunque mis técnicas persuasivas a veces funcionan... mmm, yo te explico un secreto y tu otro... y siempre caen, y yo, yo también les explico algún secreto ehhhh, no penséis, que no miento.. odio la mentira).
Luego me he ido al comedor, ha sido una tarde perra de peli con palomitas y padre enfadado porque quiere actividad a todas horas y hoy el resto de la familia le ha dicho que ya han ido al zoo por la mañana y que ahora quería descansar (creo que me casé con un hiperactivo fijatetú!!). Y entonces me ha venido a la mente, al asociar a mi marido y el poco sofing que normalmente hacemos, que nuestro sofá, uno de esos del Ikea con dos fundas intercambiables hablaba de nosotros). He pensado que igual que las mesitas de mis hijos me han chivado sus cosas más queridas y al hacerlo, cómo son, sus gustos, sus manías, era posible que el sofá hablara de nosotros, los adultos.. Y si lo ha hecho!!, decía: "soy un mierdasofá de quinientos euros. No me suelen calentar mucho. Normalmente mi función es aguantar cuatro cojines y un trapo a juego que no se para que coño me lo ponen, ya que no suelen desgastarme mucho. PD: hay dos energúmenos de baja estatura que suelen tirarse todas las tarde/noches en pelota picada contra mi cómo si fuera una piscina.. no entiendo (a lo mou)" ... Así que he pensado, anda, mira, mi sofá dice que normalmente nos movemos mucho, así que no, no necesitábamos el sofá de mil euros para estar megacómodos todas las tardes festivas.. y eso, aunque hoy me apetecido hacer sofing, me ha gustado, por mis enanos.. por mi, por mimiqué...
Y a vosotros, que os cuenta vuestro sofá?
Pos mira, me ha venido a la mente enseguida,porque a mi el sofing me gusta, pos no lo he disfrutado yo, leyendo, viendo pelis y haciéndome siestas.
ResponderSuprimirPero no era eso lo que me había venido en mente, era y es un pensamiento que jamas olvidare.
Cuando mi hija era pequeña nos apretujábamos en el sofá las dos tapaditas con una mantita con el fuego de la chimenea y eso te daba una ternura...
un bienestar ver esa carita relajada y feliz abrazada en mi regazo, eso no lo he dicho a nadie pero lo recuerdo con mucha frecuencia y me hace feliz recordarlo.
Luego tuve a mi hijo y me sucedió exactamente lo mismo, aparte que mientras mi hija era todavía niña nos abrazábamos los tres, luego ella se iba con sus amigas y quedamos dos otra vez, y finamente mi hijo creció como manda las reglas,y me quede yo.
pues esos recuerdos no me los quita ni dios, que ternura, que bienestar,que bien nos sentíamos,se me cae la baba de pensarlo jejeje.....
Mira si a mi me dice cosas el sofá y de secretitos ni te cuento.
DISFRUTA CON TUS HIJOS SOLO SON NIÑOS UNA VEZ.